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La línea es el elemento dominante en su vocabulario. Es el modo que Myra Landau tiene de urdir una correspondencia con el trazo del sonido. El geometrismo plástico es una escritura que se abre a lo indefinible y lo interminable, que bien puede compararse con una trama simbólica que recuerda la música polifónica y la aspiración a la armonía de lo infinito. Construye con sus rayas (como ella las llama) pentagramas imaginarios. Ahí se entrecruzan la precisión de la cuerda tensa con las vibraciones expresionistas de un río de gruesos estambres que se desplazan como el dibujo del agua. Le gusta interferir con estas, sus partituras, otros modos de lectura. Sus rayas atraviesan el alfabeto o las particulares señalizaciones de encefalogramas o electrocardiogramas. A igual que esta aguja nerviosa que traslada al papel las funciones del cuerpo, Myra intenta hacer con sus finos tejidos un comentario sobre cómo operan los estados de ánimo. |
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La abstracción geométrica no es sólo un conjunto de ejercicios lúdicos o experimentos visuales con la línea y el color. En sus mejores momentos (Malevich, Mondrian, Torres García), aspiró a conformar significados universales por medio de una simbología, ese arte de pensar en imágenes y de expresar la esencia de la vida interior. El símbolo quizás inconsciente que esta artista ha escogido es la conformación de un laberinto, estructura en apariencia sin objetivo, de una complejidad tal que una vez a dentro es casi imposible escapar. Una de las razones de este acertijo es encontrar el centro, espacio sagrado en que ocurren diversos ritos de iniciación y revelaciones sobre el cosmos. También es el sitio en el que culminan diversas tribulaciones y luchas de los hombres. El centro en este caso es la afirmación de lo sensible, de ahí parten o llegan sus trazados intricados, metáforas de los caminos del arte. |
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El desierto |
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Veo en la pintura de Myra Landau la confluencia de varias tradiciones modernas en el campo de la abstracción. Por un lado, la empatía que Kandinsky encontró entre color, línea y sonido. Por el otro, se suma a una vocación latino americana por encontrar una geometría sensible aún en el campo de un arte programado como es el arte cinético. Finalmente, su arte se encuentra con Malevich, no precisamente en las formas, sino en la conceptualización del suprematismo, nombre que el pintor ruso dio a sus telas monocromas. La mirada no puede dejar de percibir en el conjunto de la obra pictórica de Myra la presencia del fondo vacío, ese cuadrado de arena que, al llenarse de formas, sigue afirmando su presencia; es el eco metafísico, el lugar en que se deposita la representación del sentimiento. |
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Obra reciente |
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